AMALGAMA DE PLATA Vs. COMPOSITE

La caries es la patología con mayor índice de prevalencia en el mundo, es decir, la más extendida. En sus primeras fases, el tratamiento consiste en eliminar todo la caries del diente afectado y reemplazar la estructura perdida por medio de un material restaurador.

Las restauraciones de amalgama ocupan un lugar importante dentro de la operatoria dental y son consideradas como uno de los materiales más longevos de los que se dispone hoy en día sin embargo, las restauraciones estéticas, particularmente las resinas (composites) han progresado de tal forma que, hoy en día, es posible reconstruir dientes anteriores y reparar molares sin que nadie note la diferencia con un diente íntegro.

Los llamados “empastes negros” están confeccionados con amalgama de plata una mezcla de varios metales entre los que predomina la plata, además de mercurio, cobre y otros, la amalgama sigue siendo muy utilizada y recomendada por los odontólogos gracias a sus excelentes propiedades mecano-físicas, pero su estética es muy pobre, hecho que hace que la amalgama de plata esté cada vez más en desuso, excepto en los dientes de leche, donde se considera el material de elección, en la mayoría de los casos.

Al repasar la historia de la odontología se comprueba que en los tratamientos restauradores han tenido siempre una gran importancia, los diferentes materiales disponibles en un periodo de tiempo determinado. En 1826 O.Taveau hizo pública en París la combinación de plata y mercurio para formar una amalgama (pasta, mezcla de plata). Este fue el nacimiento de la amalgama dental, considerado como uno de los avances fundamentales en el campo de los materiales de restauración. Esta empezó a utilizarse en Estados Unidos como material de obturación en 1833. Se ha venido utilizando con éxito desde hace más de un siglo y su calidad ha mejorado durante los años. Este tipo de restauraciones son muy resistentes, su costo, durabilidad y facilidad de manipulación hacen de ella que haya sido desde entonces, la elección número uno de muchos profesionales de la odontología para restaurar dientes posteriores.

Los “empastes blancos”, denominados composites son de resina, un material sintético que endurece tras la aplicación de una luz halógena. Gracias a los materiales y nuevas técnicas de las que se dispone en la actualidad, se pueden realizar de forma fiable (estética y funcionalmente) empastes y reconstrucciones inapreciables a la vista. Obviamente los dientes con mayores requerimientos estéticos son los dientes frontales, ya que se aprecian al sonreír. Gracias a los composites de última generación es posible reconstruir, enmascarar o disimular gran parte de los defectos dentarios producidos por caries, alteraciones del color, fracturas, dientes más cortos que otros, etc.

Este tipo de tratamiento solamente está contraindicado de forma estricta cuando vayan a realizarse reconstrucciones en dientes frontales en pacientes que tienen los dientes muy desgastados por el rechinamiento o bruxismo.

En ocasiones, los primeros días, el paciente puede notar un exceso de sensibilidad tanto al frío como el calor.

La duración media de estos empastes es variable en función de los hábitos del paciente. La vida media de este tipo de empastes suele ser de unos 10 años. Si bien pueden durar mucho más tiempo, es recomendable acudir una vez al año a revisiones para vigilarlos. En el momento en que uno de estos empastes parezca deteriorado, oscurecido o produzca molestias, debemos pensar en sustituirlo por uno nuevo. Debemos de ser conscientes que nuestros propios dientes, se desgastan, se deterioran y el esmalte dental es un 98% mineral, su dureza es mayor que la de nuestros huesos, por lo tanto ¿como no se van a desgastar o deteriorar nuestros composites, que son resina?

 Fdo: Dra. Lola Terrés Puebla

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