EL MUNDO ESTA FATAL DE LOS NERVIOS

Con la situación laboral, el tipo de vida que llevamos, dependientes de relojes y prisas,  y la crisis que últimamente protagoniza bastantes titulares de la prensa tal y como; “La crisis económica produce más estrés en el 44% de los españoles”, no es raro pensar, que el mundo, está fatal de los nervios.

El estrés es la respuesta del cuerpo a condiciones externas que perturban el equilibrio de una persona. En esta reacción participan casi todos lo órganos, incluidos cerebro, el sistema nervioso, el corazón, el flujo de sangre, el nivel hormonal, la digestión y la función muscular. Produce cambios químicos en el cuerpo; en una situación de estrés, el cerebro envía señales químicas que activan la secreción de hormonas (catecolaminas y entre ellas, la adrenalina) en la glándula suprarrenal. Las hormonas inician una reacción en cadena en el organismo: el corazón late más rápido y la presión arterial sube; la sangre es desviada de los intestinos a los músculos y el nivel de insulina aumenta para permitir que el cuerpo produzca más energía.

Una de las consecuencias dentales más comunes derivadas de este moderno mal de la sociedad es el bruxismo.

¿QUÉ ES EL BRUXISMO?

Es una actividad anormal, una parafunción (hábito sin sentido útil) de los músculos de la masticación, que se produce de forma inconsciente y que suele darse de noche.

  • Bruxismo céntrico: apretar los dientes
  • Bruxismo excéntrico: rechinar los dientes
  • Bruxismo diurno
  • Bruxismo nocturno

Todos nos hemos dado cuenta que los dientes de las personas mayores son diferentes de las de los jóvenes. Están gastados. Generalmente se aprecia en el sector anterior más acusadamente. Durante años hemos asumido que era algo inevitable debido al uso y asociado a años de función, pero estábamos en un error.

El uso habitual al que sometemos a los dientes (comer, hablar, tragar) produce un desgaste anual aproximado de 1/100 de micra, algo imperceptible al ojo humano. El problema surge cuando utilizamos los dientes para algo que no están pensados; cuando rechinamos o apretamos, el desgaste que se produce multiplica exponencialmente produciéndose lesiones visibles al poco tiempo. De ahí la importancia del diagnostico precoz de esta función anómala es nuestra mejor defensa para poner freno a este hábito que puede llegar a producir fracturas dentales, dolores musculares y articulares

Esta alteración da un ciclo de dolor, espasmos musculares y desbalance articular, a nivel donde la mandíbula se une con el cráneo y que están articulados por un cartílago delgado llamado “Disco Articular” y sostenidos por cinco músculos. Cuando se pierde esta armonía entre estos huesos, el cartílago y los músculos, comienzan los problemas de la ATM (articulación temporomandibular) y sus consecuencias.

El desgaste de los dientes se debe a un hábito frecuentemente nocturno, a veces también diurno, en el cual se frotan y/o aprietan los dientes entre sí, sin función masticatoria alguna. Esto provoca unas facetas de desgaste, más acentuado en los incisivos y caninos que son características de este hábito, a nivel incisal y cervical.

Es una forma de liberar tensión emocional. Es un hábito que tiene un aspecto positivo, que es el de liberar la energía que no se necesita, pero su resultado es una compresión excesiva de los dientes que se mantiene durante toda la vida.

No existen causas específicas, pero el estrés y la ansiedad suelen aumentar mucho su aparición e intensidad. Más que causas, podríamos decir que que hay unos factores influyentes o predisponentes (destacando la ausencia de piezas posteriores, la mordida cruzada unilateral, la mordida abierta anterior y la sobremordida, que ocasionan prematuridades e interferencias oclusales) y otros factores desencadenantes como el estrés, la personalidad o el tipo de dentadura y oclusión.

La combinación de factores predisponentes y desencadenantes son los responsables de inducir al hábito de apretar y rechinar los dientes.

Es importante resaltar también que los estudios científicos demuestran que a parte del stress, determinados medicamentos o sustancias y la ingesta de alcohol puede exacerbar esta actividad parafuncional de la mandíbula.

Síntomas y Signos

Debido al hábito de rechinar los dientes se produce un desgaste dental y en casos extremos fracturas dentales y movilidad dentaria, consecuencia de las fuerzas que reciben las piezas. Pero de lo que primero se suele quejar el paciente es de dolor en la articulación y en los músculos, que puede irradiarse hacia el cuello y la cara por delante de los oídos. Esto ocasiona dificultad para masticar, contracturas en los músculos del cuello y nuca ,  dolores de cabeza de orígen muscular y ruidos en la articulación de la mandíbula al abrir la boca (clic articular), limitando en muchos casos la apertura bucal.

El desgaste dental acentuado en el bruxismo produce la pérdida de esmalte y la exposición de dentina al medio exterior. Esta dentina es en ocasiones extremadamente sensible. Estímulos mecánicos como el cepillado dental o térmicos (frio o caliente) desencadenan en estas situaciones la respuesta de dolor.

¿Tiene solución el bruxismo?

A diferencia de la caries dental y las enfermedades de la encía (gingivitis y periodontitis) en las que la prevención juega un papel importantísimo, el bruxismo es un hábito involuntario de dificil prevención.

Nuestras actuaciones preventivas irán encaminadas principalmente a reducir las posibles consecuencias de este hábito.

Lo más importante cuando hablamos del bruxismo es establecer el diagnóstico precoz de esta parafunción. Una vez que somos conscientes y entendemos este hábito es más fácil ponerle remedio y podremos establecer medidas terapeúticas y preventivas que controlen, reduzcan o supriman este hábito.

Generalmente el tratamiento está relacionado a aplicación de fármacos como relajantes musculares y antinflamatorios, fisioterapia a nivel articular, dieta y cambio de hábitos, entre otros, dependiendo del origen del problema. En aquellos casos en que el hábito persista, será fundamental el uso de una férula de descarga para evitar el desgaste prematuro de los dientes y sus consecuencias.

Realmente tratamiento curativo como tal no existe, aunque sí, paliativo, es decir, podemos prevenir las consecuencias de esta actividad o hábito parafuncional.

El uso nocturno de una férula de descarga o de relajación es la manera de evitar que se produzcan los síntomas comentado (nosotros solemos recomendarla tambien para estudiar o para esos momentos en los que el paciente está concentrado e inconscientemente está en tensión). Es un aparato que se fabrica a la medida de sus piezas dentales en el laboratorio dental y que se adapta a los dientes. Evita el desgaste dental y protege a las articulaciones de la mandíbula, ya que lleva la mandíbula a una posición más relajada y por lo tanto, evita que la musculatura esté en constaste y fuerte tensión. Su superficie es plana, lisa y deslizante, para evitar en todo momento que cualquier punto sea la causa de un posible estancamiento y/o punto de apretamiento dental. Ante cualquier movimiento o fuerza que se produzca, va a ser la férula la que se desgaste y nunca sus dientes.

Al principio es normal despertarse sin ella pues dormido uno se la quita, pero poco a poco, es muy bien tolerada. Pasado un tiempo, ocurre lo contrario: uno no duerme bien si no la coloca pues nota que aprieta demasiado y que esa fuerza se descarga causando dolor.

Cada 6 meses es conveniente acudir a revisión dental con ella para estudiar el desgaste y así mantenerla efectiva.

Una férula de descarga bien mantenida dura muchísimos años y protege a toda la dentadura.

Fdo: Dra. Mª Dolores Terrés Puebla

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